Arquitectura de Málaga

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Hotel Pez Espada

El hotel Pez Espada, emblema del despegue turístico de la Costa del Sol, se alza sobre una parcela de 24.500 metros cuadrados en primera línea de mar, en el extremo occidental de Torremolinos. Como primer hotel de lujo en la costa, el edificio, construido entre 1959 y 1960, carece de referentes y apuesta por las tendencias revisionistas del Movimiento Moderno en esos años, atenuando la rigidez de la forma estrictamente derivada de la función gracias al recurso a juegos de colores, texturas o líneas ondulantes. Este hecho, constitutivo de la ideología del Estilo Internacional, alcanza en este caso una nueva dimensión al compromiso con las nuevas necesidades de ocio, formulándose una suerte de estilo local del que este inmueble es uno de sus hitos, el estilo del relax.

Desde un punto de vista tipológico, el edificio resulta bastante convencional, recurriendo a un único bloque compacto de siete pisos dispuesto en perpendicular a la línea de costa y articulado por una galería central que distribuye asimétricamente las habitaciones a ambas fachadas. Este bloque se alza sobre un basamento de contorno irregular para acoger los distintos salones, todo ello rodeado por jardines que acogen una piscina de formas curvilíneas. De modo que, en un primer vistazo, el inmueble pasa por ser un riguroso ejercicio funcional. Sin embargo, despliega una inusitada riqueza de formas y texturas, tanto exteriores como interiores, envolviéndose su sencilla estructura con una elegante envoltura que asume sus condicionantes funcionales y representativos. En alzado, el elemento más destacable e identificable desde el exterior es la caja de la escalera situada junto al acceso, que se proyecta fuera de la planta con su forma cilíndrica y su superficie acristalada de reminiscencias mendelsohnianas. Este elemento de rotunda presencia constituye el punto de referencia del inmueble; en los lados se articulan disímiles fachadas de gran riqueza volumétrica: la meridional se plantea a modo de cuadrícula de profundas terrazas ligeramente giradas hacia el mar, mientras que la Norte es mucho más plana y cerrada, articulándose mediante un módulo compuesto por dos ventanas y dos balcones separados por un muro pantalla continuo dispuesto en vertical. Los juegos de texturas se completan mediante la alternancia de los aplacados de mármol con otros de piedra rústica y con enfoscados.

El acceso al interior se efectúa bajo una gran marquesina al estilo de los grandes hoteles norteamericanos, pero sostenida por una curiosa columna troncocónica invertida, de sección arriñonada en su parte superior. Desde este punto, el hall de entrada distribuye la recepción, a la izquierda, la zona de tiendas, en la galería de una sola altura a la derecha, y la zona de salones, al frente. El primero de estos, el llamado salón central, es un amplio espacio diáfano, auténtica zona noble del hotel articulada por pilares de sección troncocónica realizados en una sola pieza. Le siguen una serie de salones y dependencias comunitarias situadas al fondo del hotel y comunicadas directamente con los jardines y la piscina. En la configuración de todos estos espacios se ha adecuado el concepto de la suma de espacios de tradición hispánica a la arquitectura funcionalista: efectivamente, los pilares articulan el espacio dividiéndolo en espacios acotables. Del mismo modo, las distintas partes componentes subrayan su autonomía al adaptarse a los desniveles del terreno mediante escalones que acompañan el movimiento correspondiente de los techos, cada uno de los cuáles está además decorado de distinta manera.

Pero si hay un elemento que contribuye a la diferenciación y enriquecimiento de los espacios es la decoración y los acabados; todos los espacios de carácter social y comunitario de la planta baja están dotados de una lujosa epidermis con innumerables detalles de diseño que ayudan a definir cada salón o estancia. Destacan el magnífico pavimento de sinuoso trazado –un terrazo blanco formando grandes manchas, como amebas sobre un fondo negro-, el mural que decora la cornisa del hall o las extravagantes columnas de forma ósea sitas bajo el falso techo que recorre el salón central. Las referencias a lo orgánico se desataban en la zona más “relajada”, en torno a la piscina de sinuosas formas: estilizadas caracolas de madera que hacían las veces de tiradores, murales de chapa y alambre y lámparas insólitas engalanaban la zona de los vestuarios y terrazas-bar más próximas a la playa. En las plantas altas destacaban igualmente los cuidados picaportes y la carpintería en madera, aunque como aquellos, muchos de estos elementos se han perdido.

El hotel Pez Espada constituye todo un hito en el desarrollo del turismo en la Costa del Sol; tradicionalmente se ha venido considerando su inauguración en 1959 como el comienzo de la actividad turística de masas. De hecho, se ha apuntado su construcción como un “punto de no retorno” para la industria del ocio local. Desde un punto de vista arquitectónico, se convirtió además en el prototipo y espejo en el que buscar posteriores referencias; inauguró también el tipo de hotel de alto standing y gran parcelario, aquél encuadrado en una amplia extensión en primera línea de playa. Como sucederá poco después con las primeras urbanizaciones de bloques de apartamentos en Torremolinos, la idea era concentrar en altura la edificabilidad para liberar amplias zonas de suelo y dedicarlas a zonas de ocio, dentro de un nuevo modo de entender éste. De hecho, la parcela original del Pez Espada tenía 52.000 metros cuadrados, ocupando el edificio únicamente un 5% del suelo. Es en la alta calidad de los espacios que complementan el edificio –jardines tropicales, pistas de tenis, parrillas, mini-golf y embarcadero- donde éste muestra su adhesión al Estilo del Relax, junto al cuidado puesto en la creación de juegos cromáticos y de texturas. Desafortunadamente, con el paso de los años fue segregando su parcelario original para dar paso a la construcción de apartamentos, a la vez que se ampliaba el edificio en detrimento de sus zonas verdes en diversas remodelaciones que actuaron también en menoscabo del mobiliario original y de ciertos elementos de diseño. Tras unos años bajo la amenaza del cierre, el hotel fue adquirido por la cadena hotelera Med Playa en 1985, procediéndose dos años después a su ampliación. A pesar de haber sido catalogado como edificio protegido en el Plan General de Ordenación Urbana de 1983, el jardín fue ocupado entonces por un edificio anexo. La última restauración, efectuada en el año 2002, demostró por fortuna una mayor sensibilidad hacia los factores estéticos e históricos del edificio, restaurándose una parte importante del pavimento, que había sido recubierto por un suelo de parquet, columnas, pintura y decoración para devolverlo a su imagen original.

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Bibliografía

MARIN COTS, Pedro; MENDEZ BAIGES, Maite; PEREZ DE LA FUENTE, Iñaki, El Relax expandido. La economía turística en Málaga y la Costa del Sol, Ayuntamiento de Málaga y OMAU, Málaga, 2010.

MORALES FOLGUERA, José Miguel, La Arquitectura del Ocio en la Costa del Sol, Universidad de Málaga, 1982.

RAMIREZ, Juan Antonio, El estilo del relax. N-340. Málaga, h. 1953-1965 [una idea de Diego Santos con fotografías de Carlos Canal y textos de Juan Antonio Ramírez], Colegio Oficial de Arquitectos, Málaga, 1987.

VV. AA., La Arquitectura del sol. Sunland Architecture, COAs de Catalunya, Comunidad Valenciana, Illes Balears, Murcia, Almería, Granada, Málaga y Canarias, 2002.

VV.AA., El Hotel Pez Espada y su contribución al desarrollo turístico de la Costa del Sol, Grupo Editorial 33, Málaga, 2009.

Observaciones

Por resolución de 25 de noviembre de 2005, se procedió a la inclusón del hotel Pez Espada dentro del Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, efectiva desde el 19 de septiembre de 2006. El inmueble también está inscrito en el Registro DOCOMOMO Ibérico y en el Registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea, y ha sido incluido en el Catálogo de Patrimonio Arquitectónico del Plan General de Ordenación Urbana de Torremolinos, pendiente de aprobación definitiva.

Información General

Denominación:Hotel Pez Espada
Dirección:Avenida de Salvador Allende, 11,
Zona:Torremolinos
Estado de Conservación:Bueno
Protección:
Grado:Nivel de Protección Integral
Tipologia: Hotel/hostal
Usos:Hostelería
Estilo: Estilo del Relax Estilo Internacional
Agentes:

Juan Jáuregui Briales (Arquitecto)

Andrés Muñoz Monasterio (Arquitecto)

Cronología: