Arquitectura de Málaga

Base de datos arquitectónicos de la ciudad de Málaga

Instituto de Enseñanza Secundaria Carlos Álvarez

El Instituto se ubica en el extremo noreste de la nueva área de extensión de El Pizarrillo, en el distrito malagueño de Churriana. Nueva urbanización en una marcada retícula ortogonal (aún por edificar en su mayoría), la parcela predominantemente plana ocupada por el I. E. S. Carlos Álvarez asume la irregularidad del conjunto en el borde Este y conforma, junto con las zonas deportivas del mismo y un pequeño parque más al sur, un colchón verde que, discurriendo a lo largo de las sinuosas curvas de la calle Caliza, construye el espacio de transición entre la ciudad consolidada y el nuevo área de crecimiento. La ocupación de la parcela tiene lugar en la parte central, dejando libres la zona norte de acceso al recinto y la zona sur de pistas deportivas (esta es la única zona que queda deprimida con respecto a la calle colindante). De este modo, el área libre de entrada a la parcela (esquina de las calles Benito Juárez y Caliza) que aprovecha la forma curva del perímetro en el encuentro de los dos viales mencionados, permite un atractivo recorrido de aproximación hasta el edificio, dejando la zona de aparcamientos a un lado y una interesante zona de recreo al otro. Esta última es puesta en escala desde la reinterpretación del campo andaluz; como si de una domesticación urbana del mismo se tratara. Con un claro lenguaje contemporáneo en la posición de los elementos y, alejándose de la ordenada retícula de las grandes extensiones de olivos que colonizan el territorio sur de la Península, se disponen intencionadamente agitados sobre la planta, seis olivos -aún de pequeño porte- que proyectan una cálida sombra sobre las brutalistas bancadas existentes a los pies de cada uno de ellos. Estas pequeñas piezas de hormigón, levemente alzadas sobre el plano del suelo nos evocarán, en un sugerente juego de la memoria del paisaje rural, a los fardos de paja diseminados por el campo. La edificación se compone de dos volúmenes desiguales y paralelos dispuestos en la dirección del eje noreste-suroeste. El volumen más grande -occidental-, compone una “L” en planta que abraza al pequeño -pieza oriental de planta rectangular- en la zona septentrional (por el lado corto de la “L”). De este modo, los dos volúmenes se separan formal y funcionalmente por un vacío central que ordena el conjunto. O lo que es lo mismo: partiendo de un prisma rectangular total, se horada un vacío en forma de “L” que divide el edificio en los dos citados volúmenes. Interpretando de uno u otro modo el gesto proyectual, será el vacío la pieza que articule los dos volúmenes, estando cubierto en el lado corto para servir de acceso a las dos edificaciones, y al aire libre en el lado largo constituyendo así el gran patio que permita a las dos piezas construidas el diálogo permanente. Este espacio central nos puede trasladar a varios de los edificios con carácter docente que el arquitecto Álvaro Siza ya probara anteriormente (Biblioteca de la Universidad de Aveiro o Edificio de Rectorado en la Universidad de Alicante), aunque en este caso se trata de una escala menor. Patio de encuentro y relación que aporta condiciones de confort y habitabilidad de carácter sostenibles muy adecuadas para el territorio mediterráneo en el que se asienta el nuevo Instituto malagueño. Tres pequeños árboles ordenados en línea terminan de construir el espacio central. Dicho patio, flanqueado por el edificio en sus lados longitudinales y en contacto con el porche de acceso en uno de sus lados cortos, se abre visualmente en dirección sur -a las pistas deportivas que ocupan casi la mitad de la parcela en dicha zona-, tan sólo separado físicamente -por seguridad- por una verja de acero que con barras verticales permite el contacto directo y constante con el exterior. El programa funcional de un edificio docente siempre atañe cierta dificultad a la hora de articular diferentes espacios de diversa índole y que además van a tener una numerosa afluencia de alumnos. Por ello, en el caso de estudio, es resuelto con pragmatismo y control exhaustivo -sin que ello evoque ninguna falta de carácter en la rotundidad de la arquitectura a la que formalmente estas funciones responden- dotando a las zonas comunes y de esparcimiento de la amplitud necesaria por la relevancia que adquieren en esta tipología arquitectónica. Los dos volúmenes se vuelcan principalmente a sus lados longitudinales. Líneas horizontales de lamas verticales para el control térmico y de soleamiento interior agrupan los diferentes huecos en fachada de los espacios interiores, consiguiendo de este modo marcar la horizontalidad del conjunto y no entrar en conflicto con el paisaje. El volumen más grande, el de la “L” occidental, engloba los usos principales de administración, recepción y secretaría del centro, así como las aulas, seminarios y laboratorios en dos niveles. En ciertos puntos, este volumen se ve fragmentado en su planta alta de modo que dota al Instituto de ritmo visual y además consigue acercar la luz -y consecuente ventilación- natural a las zonas de circulación interior a través de estas terrazas. A su vez, esa fragmentación que rompe el volumen capaz del prisma, se efectúa en sentido inverso. Es decir, en vez de horadar terrazas, el volumen vuela levemente sobre la planta baja en ciertas zonas, proyectando sombras sobre la fachada y haciendo del proyecto una melódica alternancia tanto de llenos y vacíos como de entrantes y salientes en sus secciones. El otro volumen, en un solo nivel de gran altura libre, será ocupado por el gimnasio (que puede ser utilizado también como salón de actos y otros) y la zona de servicios correspondiente. Ambos volúmenes tendrán acceso directo también desde las pistas deportivas exteriores. Estructura resuelta con pórticos de hormigón armado habría tan solo que destacar el uso de cerchas metálicas en el edificio del gimnasio para salvar las grandes luces y resolver la entrada de luz natural cenitalmente. Con un presupuesto muy ajustado, el edificio muestra sin embargo una piel en los cerramientos exteriores de ladrillo visto blanco -en algunos paños de color gris- que le otorgan una presencia y singularidad envidiables en el entorno. Los interiores responden a las calidades propias de un edificio público docente.

JOVC

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Galería


Mapa Proyecto


Observaciones

Otra denominación popular: I. E. S. "El Pizarrillo". Superficie construida: 3640 m2. Superficie urbanización: 2550 m2. Superficie de la parcela: 8221 m2

Información General

Denominación:Instituto de Enseñanza Secundaria Carlos Álvarez
Dirección:Calle Benito Juárez, 1, Urbanización El Pizarrillo. Esquina con Calle Caliza
Zona:Distrito 8, Churriana
Estado de Conservación:Bueno
Protección:
Grado:0
Tipologia: Colegio/Escuela/Facultad Docente
Usos:I. E. S.
Estilo: Nueva simplicidad
Agentes:

Javier Pérez de la Fuente (Arquitecto (proyecto y dirección))

Rafael Carbonero Díaz (Proyecto de ejecución)

Miguel Ángel Rodríguez Perea (Dirección de ejecución)

Contrat Obras y Servicios, S. L. (Contratista)

Cronología: